Notas / Comentarios

"Padres contra hijos"

Publicado en
Clarín, 19 de julio de 1990

Acerca de la Novela
No volveré a matar a mi padre

Por Jorge Zicolillo

Cuando Carlos Strumer volvió de Giardino trayendo consigo la documentación pertinente que acreditaba ante la ley la muerte de su padre, supo que a partir de entonces jamás estaría seguro de que eso, en realidad, hubiera ocurrido. El odio que le provocaba una relación signada por el desamor y el enfrentamiento, lo había privado de ver el cadáver de su padre. Le había arrancado el contacto imprescindible con una parte, aunque repudiada, de sus pedazos. En definitiva, le había escamoteado arteramente un trozo de la trama de su propia historia.

Strumer sabía de las múltiples fugas y desmemorias que, como recurso extremo, solían resguardarlo de ese dolor que tantas veces llegaba sin decir de dónde. Sin embargo, hoy este escape se le mostraba imposible. Su identidad, su origen, su historia única e irrepetible y, acaso, la lejana escena de su propia muerte eran las que, al fin y al cabo, le instituían el sentido último a la existencia.

Por eso, a partir de aquel momento, Carlos Strumer habría de vérselas con los tigres de la memoria, con los ciegos reclamos de las emociones. Paradójicamente, sólo una guerra privada y dolorosa, a la que tantas veces le había huido, lo rescataría de la muerte. De la ominosa muerte afectiva que se avecinaba.

La historia de Carlos Strumer es, quizás, la circular historia de parte de una generación que por la década del 70 rondaba los 20 años. Alguna vez, por aquel tiempo, el discurso de moda acudió a simplificaciones tan brutales –como el enfrentamiento generacional, por ejemplo, que en cierto sentido, acabó trampeando los interrogantes, velando las urgentes preguntas que debieron haber sido hechas. Sin respuestas (por falta de preguntas) fue fácil la caída en el horror que se avecinaba. Este, tal vez, es el principal motivo por el cual No volveré a matar a mi padre deja de ser una buena novela para transformarse en una obra de lectura imperiosa para toda esa generación que hoy ronda los 40 años.

Porque a su manera, y aún desde los costados más tétricos, cada personaje de Lerman habrá de plantear algunas de esas preguntas que faltaron. Habrá de remover escombros en los que aún palpita vida humana. Pablo Lerman escruta, sin impostaciones, una carencia que poco tiene que ver con el genérico, y hasta saludable, enfrentamiento entre padres e hijos. Habla, en rigor, de la falta, del tremendo agujero psíquico que deja una ausencia: la del padre.

"Otra intriga en Casablanca"

Publicado en
Cultura y Nación (Clarín)
23 de noviembre de 1995

 

Acerca de la Novela
Rezarán por vos en Casablanca

Por Lucas Prado

En su segunda novela publicada, Rezarán por vos en Casablanca, Pablo Lerman ratifica que pertenece a ese grupo de narradores especialmente dotados para imaginar historias. La trama se va desarrollando en relatos paralelos a la manera de la narrativa latinoamericana de la época del "boom". De la misma manera que su modelo, en este libro de Lerman los diferentes hilos se entrecruzan hasta permitir ver claramente la imagen completa del tapiz.

Un periodista escrupulosamente moralista pierde una valija en el aeropuerto de Casa blanca. En la valija está el manuscrito de una novela no concluida que habla de un desaparecido. En la revista en que trabaja le encomiendan una investigación. Conoce a un personaje escrupulosamente inmoral, un típico finandsta porteño. Los papeles perdidos y las perdídas ilusiones del periodista dan lugar a los dos relatos centrales. Del desarrollo de ambas historias se va construyendo la gran historia de Rezarán por vos en Casablanca: la interconexión esencial entre mundos muy distintos se logra a través de dos escritores que trabajan en un mismo texto, sin conocerse y reunidos de manera tan azarosa que ni siquiera tienen noticias uno del otro.

La novela está escrita en un registro del lenguaje fundamentalmente porteño, hasta el punto que Lerman "traduce" el español de un personaje marroquí levemente hispanizado al castellano rioplatense; artificio que, sin embargo, no rompe con el verosímil de la narración. A pesar de haber algún personaje femenino, el mundo que esta novela genera es totalmente masculino. La mujer, más que como personaje secundario, está presente por su ausencia o por el deseo y el temor de los varones. El imaginario de los narradores es típico de la virilidad de los barrios de Buenos Aires.

A los diálogos de frases breves, secas, a lo Hemingway, se les yuxtaponen descripciones igualmente mínimas (apenas apuntes escenográficos, o caracterizaciones sucintas) y textos narrativos en los que la ficción se entrecruza con la realidad, tal como la postula la novela. De esta manera, por diversos pasadizos, Lerman conduce al lector a una resolución amarga; un final desencantado, en el que Dios parece haber abandonado a sus criaturas. Apenas si parece sobrevivir algo de la inocencia del joven periodista Abel (no casualmente bautizado con el nombre de la primera víctima humana, según la Biblia)

"Fuerte novela de Pablo Lerman"

Publicado en
Ámbito Financiero,
27 de junio de 1990

Acerca de la Novela
No volveré a matar a mi padre

Por Nan Giménez

Este libro arranca con su protagonista Carlos Strumer, viajando en la noche hacia el encuentro con un cadáver: el de "el Viejo", apelativo que no por repetido a 10 largo de estas páginas encierra el más mínimo atisbo de ternura. El encuentro no se producirá, gracias a un funebrero dispuesto a ahorrarle el trámite (otra cosa no es), pero oficiará de disparador' del cúmulo de desencuentros que caracterizó la vida de ambos, y que no son otra cosa que la exposición más descarnada de un conflicto recurrente en la vida y en el arte: la rivalidad padre/hijo.

Pablo Lerman acciona todos los resortes de la memoria, para que su personaje central no sólo examine minuciosamente la historia de su padre y con ella la suya propia, sino que lo hace de tal manera que, paralelamente, se analice la historia del país. Para eso utiliza un estilo casi de novela policial (Strumer es abogado y el horroroso testamento de su padre que no viene al caso desmenuzar aquí, lo obliga a una tarea detectivesca) que mantiene en vilo al lector, más allá del dramatismo' .impresionante de los sentimientos que en la novela se ventilan.

Si ése es uno de los méritos de Lerman, no lo es menos su manejo del idioma que hace creíble y reconocible lo que cuenta y al mismo tiempo descubre una riqueza literaria, bienvenida por poco habitual en narradores argentinos.

La eficacia con que Lerman describe el pasado paterno -inmigrante sostenido malamente por el recuerdo de antepasados guerreros heroicos- flaquea a la hora de hablar de la década del '70, a cuya revisión apunta esta obra. Y decimos hablar, porque esto es lo que hace peor, por boca de Strumer y su entrañable amigo, "el Kaiser". No hacía falta, tanta catarsis, sobre todo porque lo que aquí sucede no podría pasar en otro tiempo y en otro lugar. Cuando no habla, Lerman consigue transmitir la atmósfera que definió esos años, y -lo que es más atendible- no excluye a nadie cuando se trata de revisar (no de repartir que ya es otra cosa) responsabilidades.

"Una historia angustiante"

Publicado en
La Nación, 4 de noviembre de 1990

 

 

Acerca de la Novela
No volveré a matar a mi padre

Por Adolfo C. Martínez

¿Es lícito que los hijos se conviertan en acusadores de sus padres luego de la muerte de éstos? ¿Puede ejercerse la venganza contra alguien que en vida destruyó las más recónditas ilusiones infantiles y juveniles? Estas y otras no menos sutiles preguntas transitan por este relato que se introduce en un conflicto humano tan antiguo como el mundo: el antagonismo entre seres de la misma sangre.

Con pericia narrativa y poco frecuente imaginación, Pablo Lerman construye una interesante historia en la que se vuelcan la solidaridad, el rechazo, la incomprensión y el andamiaje de una nueva realidad a partir de los despojos de un tiempo lejano. Dejando de lado el mero relato lineal, el autor se introduce por complicados senderos en los que el ayer se entronca con el hoy, y a través de un sombrío clima de dudas, miedos y candentes reflexiones elabora la angustia del protagonista frente a la muerte de su padre, de quien se habla mantenido alejado durante muchos años, y como en un complejo rompecabezas comienza a armar la trama de su existencia.

De este buceo en el pasado surgen las respuestas a los más dolorosos interrogantes. La culpabilidad y la inocencia se transforman en opacos conceptos frente al desconsuelo de la realidad, y cuando llega la hora de las supremas decisiones emergen los escrúpulos que dicta inconscientemente el amor paterno. Esta trama dramática y personal tiene corno fondo a la Argentina de la década del 70, con sus constantes peligros y sus ilusiones marchitas, que se hilan con el trazado de las dudas del protagonista y del entorno en que se debate su incontenible deseo de hallar la verdad acerca de ese desconocido que fue su padre.

Con esta novela tan nuestra y a la vez tan universal, Pablo Lerman merece ocupar un destacado lugar en la literatura argentina. Su rico lenguaje y su pericia para elaborar una historia tan angustiante y atípica como ésta son sus mejores y más honestas cartas de presentación.

Publicado en
El Publicitario, 28 de junio de 1990

 

Acerca de la Novela
No volveré a matar a mi padre

Cuando el lector empieza a recorrer las primeras páginas de esta novela, la tercera de Pablo Lerman, siente la extraña sensación de que la trama ya ha terminado, y que resultaría imposible hacer arrancar otra de lo que parecía ser un caso cerrado: un hombre viaja a Córdoba para enterrar a su padre, de quien ha vivido distanciado en los últimos tiempos. Y allí, justamente, puede medirse la estatura del narrador: de los viejos objetos rescatados por el protagonista en la casa del padre muerto, va surgiendo una historia retrospectiva, absorbente como si fuera del hoy o del mañana, relatada con pinceladas de furor, amor, nostalgia, odio y crueldad. Hay una alegórica recreación de la década del ´70, su clima asfixiante y sus mitos poderosos. Es un irse atrás sin saber dónde ha comenzado el camino, un barril sin fondo que en las partes más oscuras es capaz de mutar la personalidad de Carlos, en antihéroe resuelto a llegar hasta el punto más bajo mientras se funde con el fantasma de su padre. Toda la trama va dejando al lector sin otra alternativa que terminar el libro de un tirón.

"Argentino Pablo Lerman recibirá premio Vargas Llosa de Novela"

Publicado en
TELAM, 23 de octubre de 2002

 

Acerca de la Novela
Mientras Evelio no está

El argentino Pablo Lerman recibirá el 30 de octubre el premio correspondiente a la VI edición del Premio de Novela Vargas Llosa, convocado por la Universidad de Murcia, España y la Caja de Ahorros del Mediterráneo, con su novela Mientras Evelio no está.

Lerman es el tercer argentino que logra este galardón. El autor reside en Buenos Aires y ha escrito y publicado antes de ésta las novelas No volveré a matar a mi padre (1990), Rezarán por vos en Casablanca (1995) y Construcción de la inocencia (1998).

El premio en cuestión le fue conferido a Lerman en noviembre de 2001 por un jurado presidido por el profesor Victorino Polo e integrado por los escritores españoles Andrés Sorel, Antonio Hernández, la escritora cubana Beatriz Bernal y el catedrático de literatura española Francisco Javier de Revenga.

Mientras Evelio no está se desarrolla en un shopping y es la historia de una espera. “Ese lugar, ese microcosmos del patio de comidas de un shopping representa a la Argentina, un país sumido, desde el orden aparente de la dictadura, en el despropósito y la corrupción”, había señalado el jurado Antonio Hernández.

Un total de once obras, procedentes de España y otros países, fueron las finalistas en este premio, dotado con 5 mil dólares y que convocan desde 1996 la Universidad de Murcia y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).

El premio de novela incluye además la publicación de la obra. El año pasado recayó en El dulce calvario de la señorita Salus, del español Pedro Sevilla de Juana.

"El argentino Pablo Lerman logra el premio Vargas Llosa"

Publicado en
La Verdad (Murcia)

 

Acerca de la Novela
Mientras Evelio no está

De nuevo un escritor argentino, Pablo Lerman (Buenos Aires, 1948), ha logrado, con Mientras Evelio no está, el VI premio de novela Vargas Llosa convocado por la Universidad de Murcia y la CAM y dotado con un millón de pesetas. A esta convocatoria se sumará, en la próxima edición, la Consejería de Cultura con lo que la dotación del galardón ascenderá a dos millones de pesetas, según explicó en la cena en la que se falló el premio el consejero Juan Antonio Megías. En el mismo acto se dio también a conocer el premio Lituma de Cuentos, para universitarios menores de 30 años, que recayó en Tres cerros, de la escritora vallisoletana Mar Sancho Sanz.

El jurado, presidido por el profesor Victorino Polo, estuvo formado por los escritores Andrés Sorel, Antonio Hernández y Beatriz Bernal y por el profesor Francisco Javier Díez de Revenga. Antonio Hernández, premio Nacional de la Crítica y premio Andalucía de Novela, destacó que la obra premiada, Mientras Evelio no está, «crea una simbología global a partir de una trama mínima y aparentemente intrascendente». «Es una narración que ahonda en los resortes del orden frente a la justicia, en la imposibilidad de rebeldía y en la imposibilidad de la diferencia», subrayó. «Espléndida y muy imaginativa», apuntó Antonio Hernández. Por su parte, el profesor Díez de Revenga resaltó el carácter vanguardista del relato, que «tiene una perspectiva innovadora».

Mientras Evelio no está se desarrolla en un centro comercial y es «la historia de • una espera». «Una narración descriptiva, y muy amena, de ese espacio y de los personajes que por él transitan», según Diez de Revenga. «Ese lugar, ese microcosmos del patio de comidas de un shopping, representa a Argentina, un país sumido, desde el orden aparente de la dictadura, en el despropósito y la corrupción. Tiene algo de Orwell peronista de las secuelas de aquel régimen», para Antonio Hernández.

Galardón consolidado

Pablo Lerman es el tercer argentino que logra este galardón tras Julio Millares, 1998, con El cielo no puede esperar, y Lydia Pinkus, 1999, por El dulce calvario de la señorita Salus. El andaluz Rafael de Cózar ganó la primera convocatoria con El corazón de los trapos y el mexicano Ignacio Gómez Palacio, por La arregladera y el panadero sabedor, fue el ganador en 1997. El pasado año, el escritor palentino Pedro Sevilla de Juana logró el galardón por El dulce calvario de la senorita Salus.

Pablo Ernesto Lerman es abogado y autor de las novelas No volveré a matar a mi padre (1990), Rezarán por vos en Casablanca (1995) y Construcción de la inocencia (1998).

"Pablo Lerman gana premio"

Publicado en
Agencia EFE, Murcia España

 

Acerca de la Novela
Mientras Evelio no está

El abogado bonaerense Pablo Lerman, con su obra Mientras Evelio no está, ha obtenido el premio Mario Vargas Llosa de novela, organizado por la Caja de Ahorros del Mediterráneo y la Universidad de Murcia, en el sureste de España.

Lerman, de 53 años, se graduó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires en 1974, ejerce la profesión de abogado, aunque también trabajó como periodista, y tiene en su haber las obras No volveré a matar a mi padre (1990), Rezarán por vos en Casablanca (1995) y Construcción de la inocencia (1998).

El jurado de novela estuvo compuesto por los escritores españoles Andrés Sorel, Antonio Hernández, la escritora cubana Beatriz Bernal y el catedrático de literatura española de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga.

Un total de 11 obras, procedentes de España y otros países, fueron las finalistas en este premio, dotado con 5 mil dólares y que convocan desde 1996 la Universidad de Murcia y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).

El premio de novela incluye además la publicación de la obra. El año pasado recayó en El dulce calvario de la señorita Salus, del español Pedro Sevilla de Juana.

"La palabra protagonista"

Noticias,
24 de junio de 1990

Acerca de la Novela
No volveré a matar
a mi padre

Carlos Strumer es el protagonista de este intrigante viaje hacia la década del setenta. El antiguo conflicto –viejo como el mundo- entre padre e hijo es central en este eficaz relato, abordado con fuerza y dramatismo. Un padre muerto y una historia que atrapa.

"Muy Bueno"

Gente,7 de junio de 1990

Acerca de la Novela
No volveré a matar
a mi padre

Su historia –densa, compleja- transcurre con el rigor de los mejores policiales. Su tema no es menos cautivante: la Argentina de la terrible década del ´70.